¡Optimizad vuestras comunicaciones! Si queréis que vuestras comunicaciones tengan el efecto deseado, hay que prestar atención a la calidad lingüística. Esto incluye, evidentemente, la ortografía, pero también una buena sintaxis —que permite una lectura ágil— y una estructura interna apropiada.
Marcad la diferencia. Además, los textos deben adecuarse a la finalidad para la cual fueron concebidos. Un texto eficaz desde el punto de vista comunicativo tiene en cuenta el tema, el lector, el canal, etc. Solo así se puede dar una imagen de seriedad y se logran los objetivos propuestos.
¿Qué tipos de corrección existen? Básicamente dos:
Corrección de originales (también llamada de estilo)
Es la primera fase de corrección y en ella se subsanan errores referentes a la ortografía, la precisión y riqueza léxica, la claridad sintáctica, el registro, la eficacia comunicativa… Se lleva a cabo habitualmente en Word o en un programa de edición de textos, lo cual permite editar el documento sin problemas.
Corrección de pruebas (también llamada ortotipográfica)
Esta segunda corrección se realiza sobre el texto en su disposición final, por ejemplo, en forma de folleto o de libro. Se revisa lo que haya podido escapar en la corrección de originales, pero también se resuelven problemas relacionados con los recursos tipográficos (mayúsculas, negritas, cursivas…), la partición de palabras, el estilo de los títulos, la disposición de los pies de foto, el índice, etc.
Estos dos tipos de corrección provienen del sector editorial, el que tradicionalmente se dedicaba a la publicación de textos. Sin embargo, en la actual era digital, existen múltiples formatos que requieren nuevas formas de corrección. También las páginas web, los blogs, los programas informáticos y las aplicaciones para móvil deben corregirse, así que estos procesos se adaptan a cada contexto en función de sus necesidades.